Luego el perro está siempre con los nervios de punta, porque tampoco puedo recluir a los gatos en el lavadero las 24 horas del día. Pues Golfo en cuanto llega mi marido se lía a ladrarlo y gruñirle, con la niña no lo dejo nunca solo, ya me da miedo, y es un perro que no llega a los 6 kilos, leñe. Se me ha vuelto a cagar y mear en la casa, yo creo que por los puros nervios de la situación. Vamos, que yo creyendo que le iba a hacer un bien acogiéndole le estoy poniendo peor. Y la tensión se masca en el ambiente, mi marido dice que si le hace algo a la niña que no responde de sus actos, y yo en medio de la batalla campal.
Si no ve gatos y solo me tiene a mí a la vista, el perro está tranquilo, pero en cuanto entra alguien más o divisa a lo lejos al gato se transforma como el Dr. Jekyll/Mr. Hyde.
Me estoy dando cuenta de que no tengo ni puñeterísima idea de perros, me parece que es más fácil moldear a un cachorrito, pero a un perro mayor a ver cómo lo adaptas a unas normas y una organización establecida donde los gatos han estado siempre campando a sus anchas.
Luego es que como lo comparo con Muffin, y no veo nada de él (ni cariñoso, ni juguetón, ni dulce...) me descoloca totalmente, no me ha dado un lametón nunca.
No sé si es que el perro no se adapta a nosotros, o nosotros al perro, o que simplemente no somos una familia para tener perro
Gracias aunque solo sea por leerme. ¡Ay! (suspiro)
